Hay dos términos que el fan del wrestling aprende rápidamente porque son parte esencial de este desde sus orígenes: el squash y el jobber. Rápidamente, un squash es un combate corto totalmente dominado por una de las partes, mientras que el jobber es el luchador elegido para recibir la paliza de turno en favor de hacer lucir a su oponente. Es fácil de imaginar esta práctica siendo ya utilizada en los inicios del wrestling con los promotores mostrando a los espectadores al denominado ‘hombre más fuerte del mundo’ derrotar con facilidad a uno o varios oponentes. Este concepto se ha perdido un poco, y aunque todavía podemos encontrarnos en algún programa semanal un anuncio tipo ‘esta noche, X luchador, en acción’ en donde no merece la pena ni nombrar al oponente, por lo general, hoy día se da preferencia a los combates más competitivos. Digamos que, en la actualidad, la mentalidad dicta que un debutante luce mejor en combates competitivos y bien valorados por la audiencia, en lugar de presentarse simplemente como alguien dominante, aunque se producen excepciones sobre todo con los powerhouse tipo Wardlow o Ryback en su momento. Sin embargo, hubo un tiempo donde los squashes eran el pan de cada día en el wrestling estadounidense, y esa mentalidad todavía se mantenía en la WWF con la llegada de Monday Night Raw. Durante los primeros años del que iba a convertirse en el programa franquicia de la compañía, la fórmula era siempre la misma. Un show de una hora con 3 o 4 luchas, de las cuales una sería medianamente competitiva, pero donde el resto de combates serían exclusivamente squashes, lo cual hacía que alrededor de dos tercios del programa fueran peleas totalmente desequilibradas para hacer lucir al luchador de turno. Sin embargo, a los cuatro meses del estreno de Raw, la WWF decidió dar un giro a esta fórmula creando un momento icónico que permitió establecer a un luchador totalmente desconocido para el gran público como un miembro destacado del roster. Esto es la victoria de 1-2-3 Kid sobre Razor Ramon.
Milagro en el Manhattan Center
Sean Waltman es un nombre que gran parte de los fans reconocen. Sin ser un pilar, Waltman fue uno de los personajes más destacados de las Monday Night Wars formando parte del nWo como Syxx en WCW, y de DX como X-Pac en WWF. En la recta final de la Attitude Era su popularidad empezó a caer, e incluso se empezó a acuñar el término ‘X-Pac Heat’ para describir a los luchadores que son abucheados sin importar el rol que tuvieran en la empresa porque los fans simplemente no quieren verlos. Si a esto le sumamos todas las polémicas que empezaron a rodear su vida personal, estamos hablando de la típica historia de auge y caída. Pero hoy no hemos venido a hablar del final de la carrera de Waltman, sino de sus inicios. Waltman debutó en la industria como Lightning Kid, y rápidamente se fue ganando notoriedad en un wrestling que poco a poco iba cambiando y apostando por nuevos tipos de luchadores como él, encontrando además un hueco en el mercado japonés donde ya era un habitual para 1992. La WWF decidió apostar por él en 1993, año clave en la historia de la compañía al significar la salida definitiva de Hulk Hogan. La empresa necesitaba un cambio donde probar cosas y gente nueva, y Waltman logró su oportunidad de demostrar su valía.

Su comienzo no parecía del todo prometedor. Tras superar un combate de prueba la noche siguiente a Wrestlemania 9, la empresa decidió contratarle, pero su rol inicial en la compañía era el de ser un simple jobber, lo cual no debía de sorprender a nadie. Lightning Kid era un luchador pequeño, el típico modelo que Vince McMahon siempre había repudiado, por lo que no era loco pensar que su rol en la compañía iba a ser el de ser un saco de boxeo para los tipos grandes del roster hasta que a Vince se le ocurriera algún gimmick ridículo para él. Sin embargo, fue todo lo contrario. Es imposible saber si esto fue planeado desde el inicio, o algo que fue improvisado a raíz de que en la WWF quedaran sorprendidos por el rendimiento de Waltman, pero lo que parecía un rol menor acabó siendo una posición que muchos luchadores habrían deseado.
La primera aparición de Waltman en televisión fue la edición de Raw del 3 de mayo de 1993 en donde sería derrotado por Doink the Clown en apenas dos minutos, y en donde lo único destacable es que a pesar de llevar su indumentaria habitual llena de rayos, y escrito en la parte trasera ‘L. Kid’, lucharía bajo el nombre de Kamikaze Kid. Que le cambiaran el nombre tampoco es algo sorprendente porque es algo que siempre ha sucedido en la WWE, pero si se volvió destacado cuando a la semana siguiente volvió a aparecer para luchar, pero esta vez con el nombre de Cannonball Kid. Claramente la empresa quería que este jobber no se sintiera como uno más, y llamara de alguna forma la atención del público para que se quedaran con su cara. Si hubiera habido redes sociales, Waltman se habría convertido en un meme del que la gente hablaría por sus continuos cambios de nombre. Todo esto no impidió que en su segunda aparición fuera derrotado por Mr. Hughes en solo dos minutos de nuevo. Pero la semilla estaba plantada, y con eso llegamos al 17 de mayo de 1993. Razor Ramon se disponía a enfrentarse al que en esa semana se llamaba únicamente The Kid. Para mediados de 1993 no es exagerado decir que Razor era uno de los 5 nombres más fuertes del roster tras la salida de las estrellas de los 80, por lo que si en las semanas previas dos heels de mucho menos nivel habían logrado ganar con facilidad a Kid, todo hacía prever que Razor lo haría con la misma o más facilidad.
Comienza la lucha y Razor domina por completo, hasta el punto que lo único que se le podría recriminar es no acabar la lucha antes porque se toma la libertad de burlarse de Kid en varias ocasiones. Llegamos a la frontera de los dos minutos donde las anteriores luchas de Kid habían terminado. Razor lo lanza contra el esquinero, pero cuando se va a por él, Kid se aparta haciendo que Razor choque contra la esquina. Sin haber logrado golpear a Razor ni una sola vez en todo el combate, Kid sube a la tercera cuerda y se lanza sobre él con un moonsault. El árbitro hace la cuenta y Kid logra una sorprendente victoria. El público se divide entre los que celebran el triunfo del underdog y los que están demasiado estupefactos para reaccionar. Razor Ramon, una de las nuevas caras emergentes de la WWF, había sido derrotado por un don nadie limpiamente, y esa humillación no podía quedar impune.
1-2-3 Kid
Podríamos decir que Razor Ramon vs Kid es la primera gran rivalidad que se desarrolló en Raw. El programa había comenzado en enero, pero como hemos comentado varias veces la mayor parte del tiempo el show eran peleas de menor importancia para promocionar house shows y PPVs, y aunque de vez en cuando se podía construir alguna lucha con un segmento la semana previa, todo era bastante superficial. Sin embargo, esta rivalidad se fue construyendo las semanas previas presentando a Kid como un jobber incapaz de plantar cara a nadie y continuaría por varias semanas más, convirtiéndose en uno de los pocos hilos conductores de Raw en sus comienzos. A la semana siguiente de su derrota, Razor Ramon aparece de nuevo dispuesto a limpiar su honor derrotando a Kid, pero no hay rastro de él, por lo que Razor le ofrece 2.500 dólares para que vuelva a enfrentarse a él. Mientras tanto, en los comentarios, Vince renombra a Waltman como The 1-2-3 Kid a causa de su sorpresivo triunfo y lo que acaba provocando que el público empiece a cantarle 1-2-3 a Razor. Las semanas van pasando y Razor cada semana le ofrece más dinero a Kid quien sigue rechazando las ofertas en busca de un buen cheque. Finalmente Razor pone sobre la mesa 10.000 dólares para que Kid pelee contra él. La respuesta de Kid llega vía telefónica ya que en ese momento estaba peleando en Japón para NJPW en el torneo Top of the Super Juniors, precursor del actual Best of the Super Juniors, donde se enfrentaría a gente como Eddie Guerrero, Dean Malenko, Finlay, Jushin Liger o Pegasus Kid, sea quien sea este último. Esta llamada telefónica es graciosa porque se produce al poco de que Yokozuna ganara el título de la WWF y Vince le pregunta a Kid cómo ha reaccionado la gente en Japón a que un compatriota haya ganado el título, lo que provoca que Kid tenga que inventarse que la gente está eufórica. Pero volviendo a la trama principal, Kid considera que la última oferta de Razor es suficiente y se pacta una revancha entre ellos para el 21 de junio de 1993.
Llega el momento de la esperada revancha. Razor trae consigo una bolsa con el dinero prometido y Kid se muestra indeciso de entrar al ring porque sabe la que le espera, pero logra aprovechar la desesperación de Razor para tomar la iniciativa y está cerca de ganar nada más empezar la lucha. El combate es más competitivo que el primero gracias a la estrategia que Kid ha planeado, pero según pasa el tiempo Razor domina más la lucha. Este decide acabar con Kid para siempre y quita la protección del ringside para hacerle un Razor’s Edge contra el suelo. Kid reacciona y lanza a Razor por encima de sus hombros, lo cual le permite subir a la esquina y lanzarse contra él, sin embargo cuando va a saltar se escurre y Kid acaba cayendo de cara contra el suelo, al cual, recordamos, le acababan de quitar la colchoneta que lo cubría. De alguna forma Kid sigue vivo tras semejante golpe y la lucha vuelve al ring donde se repite el spot del combate anterior donde Razor falla un golpe en la esquina y Kid salta sobre él con un moonsault, pero esta vez la cuenta se queda en dos. Viendo que esta vez no puede derrotar a Razor, Kid se levanta, agarra la bolsa con el dinero y huye del lugar. Razor lo persigue pero hay un coche esperando en la puerta a Kid para llevárselo del lugar, por lo que la pelea acaba en un doble count-out.
Con este final abierto lo lógico sería pensar que esto desembocaría en una tercera y final lucha, pero en cierta manera, el feudo termina aquí. A la semana siguiente, Money Inc. (Ted Dibiase e IRS) sale al ring y se burlan de Razor por haber perdido contra un jobber, y sobre todo, por dejar que le roben 10.000 dólares. Dibiase le ofrece a Razor trabajar para él como limpia piscinas para recuperar el dinero perdido, pero la respuesta que recibe de Razor es una paliza convirtiéndolo en babyface. Dibiase huye pero no sin antes prometer que le demostraría a Razor lo fácil que es vencer al 1-2-3 Kid. Este nuevo enfrentamiento se produciría el 1 de agosto en Wrestling Challenge, y seguiría una estructura similar al del último enfrentamiento con Razor. Kid demostraría que es más que un jobber teniendo sus momentos de ofensiva, pero siendo superado a la larga. Razor sale a observar la lucha lo cual provoca que Dibiase quiera burlarse de él humillando a Kid para demostrar su superioridad, pero esto provoca que Kid lo cace con un crucifix pin y gane la lucha, la cual es muy celebrada por Razor. Con esto concluye el arco inicial de 1-2-3 Kid en la WWF. A partir de sus enfrentamientos con Dibiase e IRS se acabaría creando una relación de mutuo respeto entre Kid y Razor la cual los volvería aliados durante varios años hasta que el propio Kid acabara dando la espalda a Razor. Aunque esta rivalidad no tuviera un gran clímax, es uno de los momentos de mayor brillantez creativa de la WWF por estos años donde, salvo contadas ocasiones, el nivel era realmente bajo. En un par de meses introdujeron a un luchador nuevo, le dieron una personalidad en lugar de disfrazarlo de marciano o torero como era lo habitual en 1993, tuvo un arco que lo estableció por encima de la mayoría del roster y que además provocó que por un tiempo los squashes ganaran interés al hacer creer a los fans que cualquier cosa podía pasar. Como extra aprovecharon para convertir a uno de los luchadores más importantes de la empresa en babyface. Un momento que sigue siendo recordado hoy en día y con merecimiento.

Deja un comentario